miércoles, 31 de diciembre de 2008

SALUTACIÓN


No importa que ideología o posición política tengas

...todos coincidimos en algo

Queremos Paz... (M. Gandhi)


Cuán difícil se nos hace hoy, comprender esto… ¿Todos coincidiremos en esto? Para pensar… Sabemos que no es un ingenuo quien lo afirma.

Nuestro saludo comunica a Uds. -quienes aún esperan en el cuidado del bien obrar, y que aspiran hacia los fines comunes, o mejor, hacia el Bien común (más allá de nuestras propias limitaciones)- simples deseos, pero que la realidad humana los dificulta impidiendo su concreción y efectividad.

Un gran abrazo a todos, queridos Amigos entrerrianos.


miércoles, 24 de diciembre de 2008

Cuando...


sábado, 29 de noviembre de 2008

LA EDUCACION DE LA MIRADA

Desde que me tengo por gente, la escuela enseña análisis de textos. Gracias a esas clases aprendí la jactancia de "niño, nunca verás un país como éste", conocí la pasión de Tomás Antonio Gonzaga por su Marilia y me deleité con los poemas satíricos de Leandro Gomes de Barros, como esos versos tan actuales, escritos a comienzos del siglo XX: "El Brasil es la olla./ El Estado echa sal,/ La Alcaldía lo sazona,/ quien come es el Federal".
Todo texto se teje con los hilos del contexto en que fue escrito. Cuanto más próximo se encuentra el lector de la coyuntura en que se produjo el texto, tanto mejor capta su pretexto, el significado. Un alemán tiene más posibilidad de entender, con su sensibilidad, el universo de las obras de Goethe, igual que un brasileño siente el aroma de la culinaria descrita en las novelas de Jorge Amado.
¿Para qué sirve estudiar literatura? Entre otras razones, para leer con más acuciosidad el libro de la vida, cuyos autores y personajes somos nosotros. Quien lee sabe distinguir entre arte y panfleto, juego de rimas y poesía, experimentalismo barato y ficción de calidad. Leer es un ejercicio de escucha y de exploración. Por eso, mientras no lleguen nuevos avances tecnológicos, tengo la impresión de que leer un libro en Internet es como ver la foto de un atardecer de mayo sobre las montañas de Belo Horizonte. Prefiero contemplar esa maravilla en vivo.
En la adolescencia tuve en cineclubs mi primera educación de la mirada. Tras la exhibición del filme, los debates dejaban ver nítidamente la diferencia entre obra de arte y mero entretenimiento. Se cultivaba la sensibilidad, saturada por las series melodramáticas de los culebrones de Hollywood, e insaciada ante los grandes maestros del cine. La pesadez repetitiva del humor televisivo nunca producirá un Chaplin.
Hoy la imagen ocupa en nuestros ojos más espacio que el texto, gracias a la universalización de la televisión. No obstante, la escuela parece no darse cuenta de que vivimos en una era de la imagen. O peor aún, compite con la televisión en arrogante indiferencia o desprecio. Dentro del aula de clase todavía predominan la narrativa textual, la palabra escrita, la secuencia enmarcada por comienzo, medio y fin, señales de la historicidad. Fuera de la escuela recibimos la avalancha de imágenes, el vertiginoso coctel que confunde pasado, presente y futuro, la narrativa reventada por el recorte deslucido de los clips, la cultura rebajada a diversión vacía.
Mientras la escuela se esfuerza, al menos teóricamente, por formar ciudadanos, la televisión forma consumidores. Si hoy en día los alumnos son más indisciplinados que antes es porque no pueden -todavía- cambiar al profesor de canal. ¿Por qué no destronar la televisión como reina del hogar y llevarla a la sala de clase? Llegó la hora de emanciparnos del tiránico monólogo televisivo. Se puede estar en desacuerdo con un periódico y escribir a la sección de cartas de los lectores, o protestar por la radio, llamando a la emisora. ¿Cómo se queja uno a la televisión, que es una concesión pública utilizada en función de intereses y ganancias privadas? El mejor recurso es invertir la relación: que ella pase a ser objeto y nosotros sujetos.
Imagino a los alumnos en el aula de clase analizando programas de televisión y cortos publicitarios; transformando el juego de emociones -fotos, sonidos, movimientos- en objeto de la razón, descodificando los contenidos de los programas y la carpintería de la producción televisiva. Actores y productores de televisión serían recibidos en las aulas; examinada la calidad de los productos ofrecidos; y se abriría un debate sobre la ética implícita en los programas de audiencia, donde los pobres y los nordestinos son ridiculizados, y en la publicidad, que reduce a la mujer a sus atributos físicos como carne de cañón.
Ver televisión en la escuela es educar el mirar. Y de ese modo dar un paso importante rumbo a la democratización de los medios de comunicación, pues las instituciones de enseñanza también deben tener sus radios comunitarias y producir videos. Sólo una mirada crítica nos abre el horizonte de la ciudadanía y de la democracia real. En caso contrario corremos el riesgo de ver cada vez más caras y menos corazones, y creer que el predominio de la estética dispensa de la ética y de confiar en que los sueños son sólo capullos que no engendran mariposas de la utopía.

Frei Betto ,Paulo Freire y Ricardo Kotscho, de "Esa escuela llamada vida
",

sábado, 8 de noviembre de 2008


ALAI, América Latina en Movimiento2003-11

Dios es negro
Frei Betto
Llevo a África en la sangre. El tronar de los tambores, la punta afilada de las lanzas, los trazos coloreados realzando la piel y en la boca el sabor atávico de los frutos del Jardín del Edén. En el alma las cicatrices abiertas de tatos azotes, el grito imperial de los cazadores de personas, los hijos apartados de sus padres y los maridos de sus mujeres, el balanceo agónico de la travesía del Atlántico y, en los poros, la muerte segando cuerpos engullidos por el mar y triturados por los dientes afilados por los peces. Soy hijo de Ogum y Oxala, devoto de Iemanjá, a quien elevo las ofrendas de todos los dolores y colores, lágrimas y sabores, el llanto inconsolable que sale de las chozas, la carne atada con cuerdas, las muñecas y los tobillos con hierros, la soledad de las razas, el vientre violentado y preñado por el ímpetu feroz de los señores de la Casa Grande.Me quedan, en la tinaja de madera, las sobras del cerdo descuartizado y, mientras la mesa colonial saborea el lomo, rasgo pieles y orejas, guiso en manteca la frijolada, corto en rebanadas las carnes, frío longanizas y torreznos, añado condimento y me harto. Recojo en el alambique la savia ardiente de la caña y me transporto a los ancestros, a las sabanas y selvas, al tiempo de la inmensurable libertad. En las noches de casa grande vacía y borrachos los capataces, adorno mi cuerpo con pinturas reflejado en el resplandor de la luna, adorno mis brazos y piernas, me cubro de collares y brazaletes, y al son embriagante del tan-tan, bailo, bailo, bailo, exorcizando tristezas, ahuyentando malos espíritus, imprimiendo al movimiento de todos mis miembros el impulso irrefrenable del vuelo del espíritu.Soy esclavo, pero también señor de mí mismo, pues no hay cerrojo que me tranque la conciencia, ni moralismo que me haga mirar el cuerpo con los ojos de la vergüenza. Hago fiesta del sexo, liturgia del cariño, bienestar del amor, multiplicando la raza con la esperanza de quien fertiliza semillas. Le doy al patrón nuevos brazos que un día habrán de derribarle de su trono.Comulgo con la exhuberancia de la naturaleza, las copas de los árboles son mis templos, hago las ofrendas de la fogata de leña, en mi ser se agitan ágiles, caballos salados, y sigo el mapa trazado por las caracolas, que me enseñan que no hay dolor que dure para siempre y que el verdadero amor perdura. Tan poblado está el cielo de mis creencias, que no rechazo si quiera la santería del clero; antes bien reverencio el caballo de san Jorge, transfiero a los altares la devoción a mis orixás, tiro al río la Virgen negra en la fe de que, entre tantas blancas traídas en andas por el señor de los esclavos, llegará el tiempo en que la mía será Aparecida y a sus pies también se habrán de doblar las rodillas de los blancos.Soy liberto y en lo profundo de los bosques recreo un espacio de libertad, defendiendo con espíritu guerrero mi reducto de paz. En la aldea, vuelto hacia África, rescato la fuerza mistérica de mi idioma, celebro fiestas y danzas congolesas, el canto libre que resuena en el coro de la pajarería, las aguas de la cascada limpiándome de todo temor, los árboles en centinela cubiertos de mil ojos vigilantes. Ciudadano brasileño, aún lucho por la liberación, empeñado en abolir prejuicios y discriminaciones, grilletes forjados en la inconsciencia e inconsistencia de quienes insisten en hacer de la diferencia divergencia e ignoran que Dios también es negro.

lunes, 3 de noviembre de 2008

UNA LECTURA DEL MUNDO






"Ivo vio la uva", enseñaban los manuales de alfabetización. Pero el profesor Paulo Freire, con su método de alfabetizar concientizando, hizo que adultos y niños en Brasil, en Guinea Bissau, en la India y en Nicaragua, descubrieran que Ivo no vio solo con los ojos. Vio también con la mente y se preguntó si uva es naturaleza o cultura.

Ivo vio que la fruta no resulta del trabajo humano. Es creación, es naturaleza. Paulo Freire enseñó a Ivo que sembrar uva es acción humana en la y sobre la naturaleza . Es la mano, multiherramienta, despertando las potencialidades del fruto. Así como el propio ser humano fue sembrado por la naturaleza, en años y años de evolución del Cosmo. Recoger la uva, triturarla y transformarla en vino es cultura, señaló Freire. El trabajo humaniza a la naturaleza y al realizarlos, el hombre y la mujer se humanizan.

Trabajo que instaura el nudo de relaciones, la vida social.

Ivo vio también que la uva es recogida por jornaleros que ganan poco, y comercializada por intermediarios, que ganan mejor. Ivo aprendió con Paulo que , aún sin saber leer, él no es una persona ignorante. Antes de aprender las letras, Ivo sabía construir una casa, ladrillo a ladrillo. El médico, el abogado o el dentista, con todo su estudio, no era capaz de construir como Ivo. Paulo enseñó a Ivo que no existe nadie más culto que otro, existen culturas paralelas, distintas, que se complementan en la vida social.

Ivo vio la uva y Paulo Freire le mostró los racimos, la parra, la plantación entera. Enseñó a Ivo que la lectura de un texto es tanto mejor comprendida cuanto más se inserta el texto en el contexto del autor y del lector. Es de esa relación dialógica entre texto y contexto que Ivo extrae el pretexto para actuar. En el inicio y en el fin del aprendizaje, es la praxis de Ivo lo que importa. Praxis-teoría-praxis, es un proceso inductivo que vuelve al educando sujeto histórico.

Ivo vio la uva y no vio al ave que desde arriba, observa la parra y no ve la uva.. Lo que Ivo ve es diferente de lo que ve el ave. Así Freire enseñó a Ivo un principio fundamental de la epistemología : la cabeza piensa donde los pies pisan.

El muindo desigual puede ser leido por la óptica del opresor, o por la óptica del oprimido. Resulta una lectura tan diferente una de la otra. Ahora Ivo ve la uva, la parra y todas las relaciones sociales que hacen del fruto fiesta en el cálice del vino.

lunes, 13 de octubre de 2008

Los discursos infames



Un video que provoca al que de alguna manera ya no se conforma con el discurso hegemónico del viejo mundo.
Me pregunto cuántos discursos todavía no podemos descifrar. Cuánto de todo lo que nos rodea, nos adiestra y nos mantiene en nuestro lugar.

"(...) Un puñado de caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros especialmente adiestrados para el ataque diezmaron a los indios. Más de quinientos, enviados a España, fueron vendidos como esclavos en Sevilla y murieron miserablemente."

Luego, un grupo de teólogos protestaron por la esclavización de los indios y entonces la prohibieron, no, mejor dicho, la esclavización fue bendita. Antes de cada entrada militar, los capitanes debían leerles un extenso y retórico requerimiento que los exhortaba a convertirse a la santa fe católica: "Si no lo hiciéreis, o en ello dilación maliciosamente pusiéreis (...) con la ayuda de Dios entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes (...) tomaré vustras mujeres y hijos los haré esclavos (...) y os tomaré vustros bienes y os haré todos los males"

Parece que Colón quedó deslumbrado con el Caribe y regaló a los indígenas bonitas cosas.

Si uno se pone a pensar cuánto de todo esto se puede rescatar en nuestra sociedad, es más somos parte de ello.
Me pregunto cómo oír, ver, descifrar las voces de los que no pueden hablar, quizás las nuestras, la de nuestros hijos, la de muchas personas que no tienen espacio para hacerse ver.

"Hoy día, en el Zócalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la capital de México, la catedral católica se alza sobre las ruinas del templo más importante de Tenochtitlán, y el palacio de gobierno está emplazado sobre la residencia de Cuauhtémoc, el jefe azteca ahorcado por Cortés ¿el héroe español? Dice Galeano en su obra Las venas abiertas de América Látina, que pese a todo los conquistadores no pudieron abatir del todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica."




Hace poco veíamos la normalización del cuerpo en psicología, también la escuela popular de Sarmiento que buscaba normalizar, civilizar, recorrimos las diferentes etapas de esta y cómo los proyectos económicos daban forma a las lecturas del aula y a los valores que se enaltecían en educación.

Me pregunto ¿de qué escuela somos parte hoy los docentes?



Texto: Eduardo Galeano "Las venas abiertas de América Latina" y Daniel Vidart "Idiología y realidad de América" (1968) citado por Galeano.

lunes, 15 de septiembre de 2008

En el día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios 16.09




Por ahí leí que cuando un sector, llámese clase dirigente, grupo económico, imperio, quiere acallar a un pueblo, se ataca en primer lugar a los jóvenes, porque ellos significan, un peligro latente. ¿Peligro? Sí, la juventud posee el tesoro de la insurrección, la pregunta, la disconformidad, el delirio, la utopía, la valentía, la magia de creer que todo se puede cambiar...Sin embargo existen quienes quieren convencernos de que la juventud está perdida. ¿Un discurso neoliberal?
Quienes creemos en los jóvenes, tenemos la obligación de generar los espacios necesarios, para que ellos puedan hacer uso de su palabra y su ciudadanía.

POR LA MEMORIA

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Carta a los docentes

Obispado de Gualeguaychú

Carta a los docentes

Queridos docentes:

Antes que nada: ¡¡Feliz Día!!

Quiero aprovechar esta celebración para compartirles algunas reflexiones. Al hacerlo tengo presente la vida de muchos de ustedes.
Docentes de niños, jóvenes y adultos.
En las ciudades.
En el campo.
En lugares muy pobres donde se enseña y se aprende en las escuelas de gestión estatal y privada.
Los que se dedican a quienes tienen capacidades diferentes.
Los que recién se inician en la docencia y quienes están por jubilarse.
Los que se abocan apasionadamente a la tarea educativa y los que no sienten gran motivación.
Varones y mujeres.
Los que están gratificados en la comunidad educativa y los que viven con desaliento. Quienes con sacrificio viven lejos de su familia o andan en nuestras rutas haciendo dedo entre una escuela y otra.
En fin, quisiera en este tiempo tenerlos a todos en mi corazón de pastor y agradecerles por todo lo bueno y noble que construyen día tras día.

Los titulares de diarios y noticieros cuando tratan el tema de la educación, parecen preocuparse únicamente de la violencia escolar, el estado de los edificios o los conflictos por un salario digno. Sin duda cuestiones importantes. Poder reflexionar también acerca de la educación en su dimensión transformadora nos anima y alienta en nuestra tarea cotidiana.
Qué reconfortante es poder centrarnos como adultos docentes en el lugar de verdadero encuentro que entraña la escuela. La V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe el año pasado en Brasil nos ilumina una vez más en su invitación a ser “discípulos y misioneros” y al emprender esta nueva etapa el encuentro con Jesucristo, nuestro Maestro, es decisivo y determinante.
¿Cómo no trasladar esa experiencia a la educación? Ella no podrá garantizarnos vínculos de amor si antes no experimentamos la belleza de este encuentro.

Hoy, como siempre, la educación es el lugar privilegiado donde podemos soñar un futuro en el que todos nos desarrollamos felices y realizados. Anhelo llamado a hacerse concreto y tangible transformando las realidades injustas.
Son las palabras enseñadas, la historia de nuestro pueblo que se relata y comparte con testimonios de vida ejemplares las que van constituyendo a nuestros niños y jóvenes en adultos comprometidos con este destino de libertad. No dudemos que también son esas palabras y testimonios las que van gestando en ellos deseos de protagonizar un futuro más justo y más fraterno.

Cuánta más atenta debe ser nuestra mirada docente cuando sabemos que esos mismos niños y jóvenes buscan modelos de vida para poder proyectarse hacia el bien común. Qué hermoso es poder constatar que muchas de sus opciones tienen íntima relación con esta transmisión. Sos catequista y misionero o misionera. Tus alumnos te miran a vos. Puede ser que “no des catequesis” pero ellos te observan y tu vida da pautas de vida. Tu sonrisa, tu comprensión, paciencia, el dar ánimo al más postergado, sanar las heridas, te hacen parecer a Jesús Maestro.

Y cuidate de dos tentaciones: el escepticismo que hunde en la mediocridad y la omnipotencia que te hace cortarte por las tuyas.
Dicen que estamos en una sociedad que padece de crisis de sentido. Y es así. Hay mucha desorientación y confusión. Como expresión de este fenómeno, observadores de distintas corrientes de la realidad social ven que la adolescencia se extiende casi hasta los 30 años. Y cuántas veces nos llegan frases como éstas: “los jóvenes son inseguros” o “no saben lo que quieren”. Pero eso es responsabilidad de los adultos.
Los “grandes” no estamos haciendo bien los deberes, pero el aplazo lo llevan “los pequeños”.

En el aula todos los días tenés a los chicos cuyos papás dicen: “no sé que hacer con mi hijo” y anhelan que vos, también de carne y hueso, hagas maravillas. A veces parece que la escuela debe ocuparse de completar todo lo que otros dejan de hacer, sea la familia, la sociedad, el Estado… Sé que te duele cuando alguno de tus alumnos abandona la escuela por ir a trabajar o haber repetido varias veces; o viene a clase sin haber comido y dormido bien. ¿Llegará el día en que haya igualdad de oportunidades para todos?
Para muchos chicos y jóvenes vos sos el adulto o el joven adulto que más horas los ve por día. ¿Una cuota extra de responsabilidad para vos?

El horizonte se ve a lo lejos cuando el origen es claro. Nacemos del amor de Dios. La vida no es una casualidad, un castigo. Es un regalo de Dios.
El dolor, la decepción, el abandono que algunos han sufrido les ha hecho ver la vida como una “herida absurda”; pero cómo cambia el ánimo cuando nos sabemos amados desde siempre. Y vos, maestra - maestro, muchas veces sos la cara de la reconciliación.

Tenemos la certeza de no estar solos en esta tarea. Gracias a Dios podemos reconocer en la educación su sentido comunitario. Es un camino que no se puede transitar en solitario. La comunidad educativa —alumnos, padres, directivos, docentes, administrativos, maestranza… — nos estimula a compartir las alegrías, a animarnos cuando estamos desalentados y a renovar nuestra vocación.

Éste es un momento que requiere compromiso y responsabilidad. En nuestra Provincia se está trabajando para elaborar una nueva Ley de Educación que confiamos pueda ayudarnos mejor en la tarea cotidiana.

Pido a Dios te fortalezca en la tarea hermosa de despejar horizontes de sentido. Cualquier rumbo no da lo mismo.
Jesús nos conceda entrañas de misericordia. Otra vez: ¡Feliz Día!


+Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú